Sigmund Freud en sus artículos “tres ensayos sobre la teoría sexual e introducción al narcisismo (1898 -1904), mencionó el término libido; una palabra que ocupa para definir al monto de amor que es dado por las primeras personas importantes en nuestra vida y que por medio de experiencias, vamos acumulando durante nuestro crecimiento. Imaginemos esta libido como un saquito de monedas que se llena cuando somos pequeños; estas monedas las vamos recolectando de experiencias gratificantes, bonitas y cargadas de amor.
Todos tenemos estas experiencias; hasta la persona con la historia más atropellada que en aquellos momentos de calma o de esperanza pudo recuperar algo significativo. A este saquito de monedas también le llamaremos recursos internos, es decir, aquella cantidad que simbólicamente almacenamos en nuestro interior y que nos ayudará a relacionarnos con el mundo; serán estas moneditas las que repartiremos a lo largo de nuestra vida y que similar al dinero, irá y vendrá en un sinfín de veces, pero que conforme vamos creciendo, el reto será poder administrarlo en cosas y personas que nos hacen sentir bien, o quizá no, pero que nos hacen crecer; al final de cuentas, la importancia es que ese recurso siempre sea útil.
Así como cada quién tendrá experiencias distintas, cada persona juntará un monto particular y por consecuencia la ocupará de manera diferente.
Cuando platico por primera vez con mis pacientes, por medio de sus relatos puedo notar que existe quienes de entrada dicen sentirse sin nada. Generalmente son personas que se sienten solas; que no triunfan en las relaciones familiares, de amistad, ni de pareja. Regularmente serán estas personas las que cuando sienten que no avanzan en terapia, su temor será sentir que pierden el dinero y por eso frenarán el tratamiento.
También, me he encontrado con quienes sienten que han dado todo, que también expresan soledad pero que más que soledad, sufren porque sienten que se les ha robado.
Ocasionalmente estas personas dudarán entre sí el tratamiento les beneficia o si el terapeuta será suficiente para poderles hacer rendir su dinero o si podrán tener alguna ganancia. Si en su caso gana la sensación de que no han recuperado nada, optarán por buscar otro terapeuta que sí les dé lo que sienten que han perdido y por lo general repiten este patrón en otras relaciones. Otra manera de compensar esta sensación será buscando los descuentos o reducción de costos para así aliviar el sentimiento de pobreza.
Por otro lado, existen personas que sienten que su ingreso es inagotable, que el saquito de monedas será eterno, pero con la característica de que a pesar de tener tanto, existe una sensación de falta. Será aquellos pacientes que acuden diciendo: No sé porqué si tengo todo, no soy feliz. Serán pacientes que con el tiempo irán descubriendo en terapia qué es eso que no había, pero que si pierden paciencia o resulta muy difícil ver eso que faltaba, pueden irse del tratamiento; tal ves en este caso el dinero no será la justificación (porque como ya dijimos, no les falta), si no, será ahora la faltan de tiempo la mejor excusa.
A veces sucede que si una persona siente que su dinero no es suficiente como para ofrecerlo, permanecerá guardándolo para sí misma, regularmente serán quienes se mantengan en la expectativa de poder ocuparlo en el momento o la persona ideal, sin embargo, debo advertir que esto será un tanto riesgoso, porque por un lado podrá quedar esperando aquello que imagina como ideal o por el otro, si es que cree encontrarlo, vaciará todo, con el riesgo de perderlo y recuperarlo puede ser un proceso difícil o doloroso.
En fin, estos son algunos ejemplos de cómo se pueden reflejar nuestro estado interior y cómo eso tiene un efecto en la manera en la que interactuamos con el mundo. Ahora con estas reflexiones quiero que pienses, ¿En qué ocupas tu dinero?, ¿En cosas que te darán satisfacción inmediata? Quizá en algo que te hará sentir bien por un periodo de tu vida; un mes, dos meses, 10 años. O quizá ahorras sin saber para qué. Eres de los que administra de ¿cuál o qué manera?
Cuando vives la terapia como un gasto, es decir, un servicio más que hay que pagar, quizá estés sintiendo que se te roba o no estés encontrando el sentido de estar es ella. Si esta es tu situación, vale la pena preguntarte si tu percepción se debe a cómo manejas tus finanzas internas o si se deberá a que esa no es la inversión que requieres en este momento de tu vida. Ahora, que si notas que efectivamente es algo que te sucede frecuente, te sugiero revalúes la opción de la terapia como una inversión; pero, ten en mente que al invertir no se consigue una satisfacción inmediata ya que implica riesgo y sacrificio. Podrá sentirse incomodo al inicio, sin embargo, esta decisión te enseñará a posponer, tolerar más la frustración, aprender a relacionarte con las cosas buenas y no tan buenas de las situaciones y sobre todo a pensar en lo que quieres conseguir a largo plazo; todos estos beneficios poco a poco te van impulsar a responsabilizarte por las decisiones que tomes y sentirás mucha paz por saber que tienes autonomía; será casi como la libertad financiera. El esfuerzo que harás hoy, será la ganancia del mañana y podrás verlo cuando mejores tus relaciones, tus decisiones, tus planes y logres ocupar tus recursos internos a tu favor.
La finalidad de este escrito no esta en términos de ver cuál es la mejor o peor inversión, si no, en llevarte a ubicar en qué punto financiero te encuentras hoy. Así como recordarte que existen muchas maneras de gastar, pero también de movilizar tus recursos. La terapia sin duda una manera de crecer; incluso así como hay muchas maneras de invertir, también existen tipos de terapia que puedes elegir, desde tratamientos más cortos, largos, profundos, costosos o económicos; tu elección dependerá para lo que estés listo o lista o de lo que estés en disposición de arriesgar.
Nuevamente te invito a reflexionar, ¿Cuál es el manejo de tus recursos internos? Y pregúntate ¿Qué hago con lo que tengo? Ya sea, dinero, cosas, relaciones, tiempo, emociones, ideas, etc. Ya que lo que te contestes te dará muchas respuestas de cómo te manejas en el mundo. Y, si las respuestas te confunden más, recuerda que la terapia siempre es una buena inversión para aclararlas. Entonces como último punto pregúntate, ¿Eres de las personas que ve la terapia como una gasto o como una inversión.

